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Nuestra actitud hacia la abundancia

Una persona sabia manifiesta que lo es por la manera en que usa el dinero, especialmente cuando tiene abundancia. La sabiduría no se mide por la cantidad de dinero que tenga, sino por la actitud hacia él, la forma en cómo se ha adquirido, y la manera en qué se usa. El tema del dinero no es uno de los más importantes, el mismo Señor Jesús lo consideró algo pequeño, poco. (Lc. 16.10)El Dr. Larry Burket ha dicho: «La forma en que manejamos nuestro dinero es una demostración externa de una condición interna». El hermano Burket está diciendo que la forma en que gastamos nuestro dinero está íntimamente ligada a nuestra escala de valores; y estos valores, son el fruto directo de nuestro carácter. La manera en que manejamos nuestra vida económica habla mucho de quiénes somos como personas y de qué es lo realmente valoramos en la vida.Algunas razones por las cuales el dinero es importante para nosotros:1. Es uno de los aspectos más problemáticos e importantes en las familias, sean cristianas o no. 2. El gobierno nos ha enseñado a vivir de los créditos. 3. En muchas familias ambos cónyuges tienen que trabajar.4. Muchos cristianos se niegan a compartir parte de lo que Dios les ha provisto.5. Para el Jesús, el dinero es algo pequeño o «poco» se ha convertido en algo grande en nuestra vida. El dijo que si no «somos fieles en lo poco» (el dinero), no seremos fieles en lo importante. (cf. Lucas 16.10)Tratemos de ser sabios en la manera cómo usamos el dinero. Proverbios nos va mostrar principios para «construir» la casa que Dios quiere, nosotros decidimos si los aceptamos. El Señor nos ha encomendado una cierta cantidad de días para vivir, una cierta cantidad de amigos y familia para atender, y un determinado número de bienes materiales (sea pocos o muchos) que debemos administrar. Veamos lo que dice Proverbios.I. ¿Qué es lo que debe abundar más?Muchas personas piensen que es la riqueza. Según Proverbios, hay factores o actitudes, más importantes que el dinero. Algunos son: A. La honradez y la amabilidad son valiosas que la prosperidad.1. Es más importante ser veraz que rico.«De todo hombre se espera lealtad, más vale ser pobre que mentiroso.» (Pr. 19.22).2. Consideración hacia las demás personas.
La mayoría de las personas ricas no consideran fundamental la manera en cómo tratan a los demás.
«El pobre habla con ruegos; el rico responde con altanería.» (18.23, DHH)
La honestidad es mejor que las riquezas. Por tal motivo, es mejor elegir una persona honesta que una rica.
«Todo el mundo quiere tener a alguien en quien confiar; todo el mundo prefiere al pobre más que al mentiroso.» (19.22, BLS)B. Una buena reputación es mejor que la abundancia.
La fama es el nombre conocido o renombre, la imagen que uno proyecta y es reconocida. Pero es más prominente la gracia que gana el favor de los demás.«Vale más ser conocido y respetado que andar presumiendo de rico.» (22.1, BLS)C. El carácter santo es más importante que el dinero.Es más importante ser recto que ser rico. La higiene espiritual de una persona es más trascendental que su riqueza. «Más vale pobre e intachable que necio y embustero.» (19.1) «Más vale tener poco con justicia que ganar mucho con injusticia.» (16.8)D. Un hogar pacífico que abunden en amor y comprensión es mejor que una cuenta bancaria.Muchos hogares son sacrificados por el deseo de ganar dinero, a menudo, con el pretexto de proveer para la familia.«Más vale comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio.» (15.17)«Más vale comer pan duro donde hay concordia que hacer banquete donde hay discordia.» (17.1)También, una persona que trata de tener abundancia en forma deshonesta trae ruina a su hogar.«El ambicioso acarrea mal sobre su familia; el que aborrece el soborno vivirá.» (15.27)E. La sabiduría es mejor que la abundancia. Esta es una actitud muy destacada en los primeros capítulos de Proverbios.«Opten por mi instrucción, no por la plata; por el conocimiento, no por el oro refinado. Vale más la sabiduría que las piedras preciosas, y ni lo más deseable se le compara.» (8.10-11) «Más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata.» (16.16)Si hay virtudes que son muchas más destacadas que la prosperidad material; ¿Por qué se le da más relevancia de la que debe tener? ¿Qué es lo que no se puede hacer con la prosperidad material?II. ¿Qué es lo que no puede hacer el dinero por nosotros? A. Proverbios enfatiza que el dinero no es lo más importante en la vida.La razón es sencilla: El dinero, en sí mismo, no otorga valores importantes a la vida.El dinero no provee seguridad. Hay dos razones primarias por las que el dinero no puede dar seguridad.


La primera: El dinero simplemente no puede comprar seguridad. La seguridad no puede ser comprada. Hay personas que se engañan pensando que la abundancia le ofrece seguridad, pero esta realmente es imaginaria.«Ciudad amurallada es la riqueza para el rico, y éste cree que sus muros son inexpugnables.» (18.11). La segunda razón la abundancia en sí misma es temporal. La abundancia no da seguridad porque es insegura.«No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas. ¿Acaso has podido verlas? ¡No existen!Es como si les salieran alas, pues se van volando como las águilas.» (23.4-5)2. El dinero no puede comprar sabiduría.«¿De qué le sirve al necio poseer dinero? ¿Podrá adquirir sabiduría si le faltan sesos?» (17.16)3. El dinero no puede darnos los mejores regalos.El dinero no puede ayudarnos a comprar «verdaderos amigos», porque estos nos abandonan en el tiempo de escasez.«Todos los hermanos de un hombre pobre lo odian; ¡Cuánto más hacen sus amigos van lejos de él! Él les persigue con palabras, pero los van» (19.7)La parábola del hijo prodigo es ejemplo de esta verdad (Lc 15).Una buena esposa o esposo es un regalo de Dios (Pr 18.22). Una buena esposa o esposo no puede comprarse, es un regalo otorgado por la gracia de Dios.«La casa y el dinero se heredan de los padres, pero la esposa inteligente es un don del Señor.» (19.14)4. La salvación no se puede comprar. La gracia otorgada por Dios nunca se puede obtener por cualquier contribución que se haga. El dinero no puede darnos salvación, aunque muchas personas lo han intentado. El dinero o prosperidad puede manifestar una actitud frívola y pecadora.«En el día de la ira de nada sirve ser rico, pero la justicia libra de la muerte.» (11.4)«La justicia libra a los justos, pero la codicia atrapa a los falsos.» (11.6) «El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje.» (11.28)Evidentemente, lo mejor de nuestra vida no se puede comprar.III. ¿Qué es el dinero para usted?Cualquier persona que ha sido pobre y ha prosperado, puede atestiguar que el dinero produce resultados.Desafortunadamente, a muchos de estos, sólo les produce beneficios económicos. Pero, ¿qué puede producir la abundancia? En ocasiones, produce lo que no se espera.1. Usted puede estar completamente convencido que el dinero le traerá «amigos».Proverbios enseña que con el dinero se adquieren amigos, la pobreza los espanta.«Con las riquezas aumentan los amigos, pero al pobre hasta su amigo lo abandona.» (19.4)«Muchos buscan congraciarse con los poderosos; todos son amigos de quienes reparten regalos.» (19.6)2. El dinero tiende a otorgar un falso sentido de seguridad.Proverbios enseñan que las personas ricas tienen un falso sentido de bienestar basado en la abundancia.«Ciudad amurallada es la riqueza para el rico, y éste cree que sus muros son inexpugnables.» (18.11)3. El dinero puede producir orgullo y la apatía hacia lo espiritual. Las personas pobres son más sensibles que las ricas a las cosas espirituales. Al pobre le preocupa su próxima comida, cuando satisface es necesidad La realidad de la vida es que las personas pobres que se preguntan de dónde vendrá su próxima comida están más atentas a lo espiritual que las ricas, que no tienen ninguna preocupación en esa área.«El rico se las da de sabio; el pobre pero inteligente lo desenmascara.» (28.11)«Agur rechaza pedir al Señor que lo haga rico, temiendo que la riqueza lo aparte de Dios» (Pr 30.9)Conclusión Principios que encontramos en el libro de Proverbios que nos ayudan a formar nuestra actitud hacia el dinero:1. Ni la posesión o la falta de dinero son prueba de estar espiritualmente bien.Los judíos, contemporáneos del Señor Jesús, tenían la idea, y predicaban que ser próspero era evidencia de piedad y espiritualidad. Los ricos supusieron que eran ricos porque eran personas más dignas. Las espiritualidad se medía por la cuenta bancaria, por la ropa que usaba y lo que tenía.Otras personas medían su «espiritualidad» por la carestía que tenían. Estaban convencidos que la «espiritualidad» se mantenía por evitar todas las posesiones materiales; el no tenerlas era evidencia de piedad.Ambos puntos de vista son incorrectos por varias razones:a. Hay personas que se han hecho ricas por medios deshonestos o corrupción. El crimen puede hacer que una persona prospere. Una persona puede ser pobre y a la vez, malvado y perezosa. Otras son pobres debido a la injusticia y no a la carencia de iniciativa. (Pr 13.23) Es mejor ser pobre que mentiroso. (19.22) Alguien puede optar por la pobreza para seguir siendo honesto y puro de corazón. Lo más importante, no debemos juzgar a las demás personas por su aspecto exterior. El Señor le dijo a Samuel: «No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.» (1 Sm. 16.7) b. En el Sermón de la Montaña, el Señor advirtió del peligro de la apariencia. (Mt. 6.1-18) Exteriormente la persona puede mostrar espiritualidad y rectitud, pero es muy probable que no tenga al Señor en su corazón.
El siguiente proverbio resume lo dicho: «Hay quien pretende ser rico, y no tiene nada; hay quien parece ser pobre, y todo lo tiene.» (13.7)La verdadera riqueza no se puede medir en términos de prosperidad económica.2. El Señor no le ha prometido a cada cristiano prosperidad.a. Una pregunta que se tiene que hacer es: ¿Prometió Dios prosperidad financiera a los israelitas? La respuesta es «Sí». Dios le prometió a Abraham grandes bendiciones. (Gn. 12.1-3) El compromiso fue reiterado a su descendencia: a Isaac (26.24), a Jacob (35.9-12); y a los hijos Jacob. (véase 49.3-27)b. En el libro de Deuteronomio, prosperidad y seguridad son promesas que se le otorgan a todas aquellas personas que viven de acuerdo a las y leyes de Dios y están bajo su pacto. Las bendiciones obtenidas por la obediencia o las consecuencias de la desobediencia se resumen en el capítulo 28. Pero con la advertencia de que por la desobediencia les quitarían la tierra e irían en cautividad (Dt 28.64-68). En vista de las promesas de Dios a Israel, se debe considerar lo que dice Proverbios:«Pues los íntegros, los perfectos, habitarán la tierra y permanecerán en ella. Pero los malvados, los impíos, serán desarraigados y expulsados de la tierra.» (Pr. 2.21-22)c. La rectitud trae bendiciones. El libro de Proverbios expresa las consecuencias de las promesas de bendición a quien obedece las leyes de Dios. La prosperidad era el estándar, el ideal para el pueblo. La meta era no tener ningún pobre en el pueblo de Dios.«Entre ustedes no deberá haber pobres, porque el Señor tu Dios te colmará de bendiciones en la tierra que él mismo te da para que la poseas como herencia. Y así será, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno.» (Dt. 15.4-5)Sí, la prosperidad, fue el ideal, pero no fue vista como algo que ocurría. El Señor dice expresamente que la obligación del pueblo es que no haya ningún pobre en medio de ellos.«Cuando en alguna de las ciudades de la tierra que el Señor tu Dios te da veas a un hermano hebreo pobre, no endurezcas tu *corazón ni le cierres tu mano. Antes bien, tiéndele la mano y préstale generosamente lo que necesite.» (Dt. 15.7-8)Una declaración importantísima es la que hace el Señor Jesús en Mt 26.11 relacionada con Dt 15.11. « A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mi no me van a tener siempre». En Israel nunca se asume que cada israelita sería rico. El N.T. no promete los creyentes tendrán gran abundancia. Incluso nuestro Señor puso a un lado su prosperidad y se hizo pobre por nosotros. (2 Co 8.9)3. Proverbios nunca anima a hacerse rico sino a hacerse sabio.a. Tampoco se anima a ser materialista, por el contrario, se debe evitar. «No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas. ¿Acaso has podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas, pues se van volando como las águilas.» (23.4-5).«El tacaño ansía enriquecerse, sin saber que la pobreza lo aguarda.» (28.22)b. El tesoro más grande, según Proverbios, es la sabiduría; que tiene como principio el «temor al Señor» y la búsqueda constante de su compañía. También nos enseña a buscar la santidad no la felicidad; nos anima a tener sabiduría no prosperidad. Si la prosperidad viene, debe venir como felicidad no como un fin en sí mismo. Agur dijo que el él quería ser sabio no ser rico. (Pr 30.7-9; 15)¡Ojalá podamos tener más sabiduría que comida! Y que estemos dispuestos a disciplinar nuestra vida para obtenerla. No tener la prosperidad como meta de nuestra vida no significa satanizar la abundancia como pecado.

La verdadera cuestión es nuestra actitud hacia el dinero. Muchas personas pobres son más materialistas que muchas ricas por el valor tan alto que le otorgan a la prosperidad.

por Andrés Panasiuk

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